Retrato de los meidosems

Editorial
Lejos de ser una “etnografía imaginaria”, Retrato de los meidosems es la expresión de un mundo, el nuestro, despojado de sus apariencias. Los meidosems somos nosotros, contemplados debajo de la piel, reducidos a estados, a nudos, a elasticidad, con impulsos que son trayectorias y estados que son núcleos. (...) En el meidosem se pierden las distinciones. Lo sólido es fluido; lo fluido, gaseoso; lo gaseoso, energético, animal. Michaux acostumbra a mirar dentro de las envolturas, más allá de ellas. El mundo que describe traspasa las diferencias que nuestro lenguaje legitima para el común acuerdo de las percepciones. El universo meidosem no es un universo paralelo, ni posible ni imposible, tampoco es una simple metáfora; es este mundo nuestro contemplado a través de una mirada que sabe liberarse de los prejuicios con los que el entendimiento repite y reproduce anticipando la realidad, que sabe no recordar antes de ver, y que posee el don de saberlo expresar. Chantal Maillard
Clasificación
Literatura > Poesía
Título
Retrato de los meidosems
ISBN
9788481918991
Precio
$502.40
Henri Michaux nació el 24 de mayo de 1899 en Namur (Bélgica), descendiente de una familia burguesa de arquitectos y juristas ardeneses y walones. Entre 1906 y 1910 asiste a un pensionado en la campiña flamenca, que no parece haberle dejado un buen recuerdo. Luego, en Bruselas, estudia con pasión el latín y se interesa por la entomología. Alrededor de los quince años piensa en ingresar a la orden de los Benedictinos, su padre se lo prohibe....Leer más
Henri Michaux nació el 24 de mayo de 1899 en Namur (Bélgica), descendiente de una familia burguesa de arquitectos y juristas ardeneses y walones. Entre 1906 y 1910 asiste a un pensionado en la campiña flamenca, que no parece haberle dejado un buen recuerdo. Luego, en Bruselas, estudia con pasión el latín y se interesa por la entomología. Alrededor de los quince años piensa en ingresar a la orden de los Benedictinos, su padre se lo prohibe. En 1919, comienza los estudios de medicina, pero no termina su primer año universitario. Luego se embarca como marinero en dos largos viajes. En 1922, publica sus primeros textos. Al año siguiente, hace un viaje a Ecuador que será el motivo de su libro homónimo, publicado en 1929. El “diario de viaje”, sujeto a una reelaboración muy personal, se volverá uno de sus géneros predilectos. Luego vendrán el viaje a Oriente y el ya clásico Un bárbaro en Asia (1933); los viajes a países imaginarios recogidos en En otra parte (1948); y por último, los viajes inducidos por la experiencia con drogas alucinógenas, descriptos, meditados, recordados en Miserable milagro (1956), El infinito turbulento (1957), Conocimiento por los abismos (1961), Las grandes pruebas del espíritu (1966), Momentos (1973) y Por sorpresa (1983). Alrededor de los años ’30, atraído por la pintura surrealista y admirado ante las obras de Klee y De Chirico, que no intentarían superponerse a lo real, sino inventar otros lugares, “maneras del soñar” –diría Michaux–, comienza a dibujar y pintar con regularidad. Su obra plástica tendrá su propio recorrido y por momentos absorberá todo el tiempo disponible, pero siempre en diálogo con sus escritos, a los que frecuentemente ilustra. Pintando, escribiendo, viajando, llegó al fin de sus días en París, en 1984. Es uno de los mayores poetas del siglo XX. Otros de sus libros son: La noche agitada (1935), Pruebas, exorcismos (1945), La vida en los pliegues (1949), Pasajes (1950), Frente a los cerrojos (1954), Emergencias, resurgencias (1972), Cuando caen los techos (1973), Frente a lo que se oculta (1976), Una vía para la insubordinación (1980), Apelando a rostros (1984), Enfrentamientos (1986). Leer menos

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